En los próximos años, presenciaremos un cambio de paradigma en la propiedad y operación del sistema ferroviario británico: pasará de estar en manos privadas a estar bajo control público. Aunque los operadores privados de carga y los servicios de acceso abierto seguirán operando, la prestación de servicios para el Gobierno ya no se subcontratará, sino que será gestionada por una entidad estatal independiente.
Esta política ha resultado popular entre el electorado, tras años de críticas en los medios sobre la complejidad del sistema, su baja confiabilidad y la falta de confianza por parte de los pasajeros. Mientras tanto, los clientes de carga y las comunidades vecinas han lamentado la falta de agilidad y el alto costo de operar en el sector. Pero, ¿fueron realmente negativas las últimas tres décadas de innovación del sector privado?
El funcionamiento del sistema ferroviario puede convertirse (y en los últimos años del gobierno conservador, así ocurrió) en una metáfora del estado del país. Pero, en medio de la lucha política, es fácil pasar por alto que el ferrocarril también puede ser una plataforma para el emprendimiento.
A lo largo de sus más de 200 años de historia, el ferrocarril ha sido impulsado por emprendedores que han desafiado los límites a nivel global para dar forma a la industria actual: desarrollando el modo, expandiendo las redes, creando nuevas tecnologías y, en última instancia, buscando construir sistemas y empresas ferroviarias más ágiles.
Los emprendedores han existido tanto en el sector público como en el privado, y han sido fundamentales en la evolución del ferrocarril. El primer capítulo de esta historia está ligado a figuras como George Stephenson e Isambard Kingdom Brunel, quien fundó el Great Western Railway, inaugurado en 1838, y lideró grandes proyectos de infraestructura que aún usamos hoy, como el Box Tunnel y el Puente Colgante de Clifton.
En el siglo XX, los emprendedores del sector privado fueron clave en el avance tecnológico, como la electrificación de la red Southern Railway, así como en la promoción aspiracional de servicios como el ‘Flying Scotsman’ y los destinos turísticos. Aunque a menudo se la critique, British Rail fue una empresa innovadora, lanzó el Freightliner y el tren de alta velocidad (High Speed Train), además de ejecutar campañas publicitarias galardonadas. Más recientemente, el capital del sector privado permitió la conexión de Gran Bretaña con Europa continental a través del Túnel del Canal y la modernización de las flotas ferroviarias.
Al mirar hacia los retos de las próximas décadas —como la descarbonización, la inteligencia artificial, la tecnología y la experiencia del usuario—, hay grandes oportunidades para que emprendedores y empresas privadas aporten soluciones valiosas, incluso dentro de una red ferroviaria nacionalizada.
La Universidad de Birmingham se ha asociado con Porterbrook para desarrollar un tren impulsado por hidrógeno, el HydroFlex, que ya ha alcanzado velocidades de hasta 145 km/h en el Reino Unido.
El servicio ferroviario 100% eléctrico Lumo, propiedad de First Group, busca atraer a los pasajeros del avión al tren en rutas entre Londres, Edimburgo y Newcastle. En su primer año, Lumo transportó a un millón de pasajeros, y logró un cambio modal del 57% de viajeros que eligieron el tren sobre el avión, comparado con el 35% previo a la pandemia.
Mientras tanto, los usuarios del Valle del Támesis pronto podrían viajar en trenes impulsados por baterías, gracias a la empresa FastCharge. Estas baterías, instaladas en trenes antiguos del metro, son una alternativa ecológica ideal para zonas donde no es viable instalar tendido eléctrico, además de acelerar la descarbonización.
En el ámbito digital y de IA, Future Labs involucra a LNER, Northern, Transpennine Express y Southeastern colaborando con startups a las que brindan mentoría con el objetivo de integrar sus soluciones en la industria. La cohorte 2024 incluye a Moonbility, especializada en predecir y simular fallas en activos del sector transporte; Cleancore Intelligence, que optimiza el mantenimiento y operación de edificios; y Treeva, que desarrolla tecnología para generar energía renovable a partir del flujo de aire de vehículos en movimiento.
Por último, en una era donde la comodidad del consumidor y la experiencia del usuario son prioritarias, Nomad Digital ha revolucionado el Wi-Fi a bordo y los servicios digitales para pasajeros del ferrocarril.
Una nueva era que exige más, no menos, espíritu emprendedor
Aunque en 2025 las empresas ferroviarias tal vez no sean marcas con altos niveles de confianza y fidelidad por parte del consumidor, es innegable que la mercantilización del sector en los años 90 trajo nuevas perspectivas, ideas y prioridades. La descarbonización, la era de la inteligencia artificial y la creación de un servicio de alta calidad —en un contexto donde los viajeros están acostumbrados a productos centrados en el usuario— son esenciales. El sistema ferroviario británico aún enfrenta grandes desafíos. En tiempos de cambio profundo, no podemos darnos el lujo de perder el espíritu emprendedor que ha impulsado tanta innovación en nuestra industria.
Sabemos que no todas las concesiones fueron exitosas, ni todas las promesas se cumplieron, ni todos los conceptos resultaron beneficiosos para quien licitó o contrató. Pero esa es precisamente la esencia del emprendimiento: asumir riesgos calculados para lograr avances, sabiendo que el fracaso es una posibilidad real.
Con una visión de un sistema más integrado, que comprenda y responda mejor a las necesidades de los mercados locales y nacionales, los desafíos son aún mayores. Sin embargo, también se abre la oportunidad de identificar y desbloquear nuevo valor. Ahora es el momento de crear un entorno que fomente el emprendimiento del futuro.
Entonces, ¿cómo puede un sistema ferroviario de propiedad, especificación y financiamiento públicos fomentar, generar y aprovechar el poder del emprendimiento? ¿Cómo atraerá la visión, la disciplina y el financiamiento del inversionista? ¿Cuáles serán las nuevas formas de competencia? ¿Cómo se recompensará a quienes innoven, creen y asuman riesgos calculados?